ACERCA DE NOSOTROS

Nuestra Misión es: Proclamar el Evangelio de Jesucristo a toda persona, en todo lugar y en todo tiempo, buscando el nuevo nacimiento espiritual mediante el arrepentimiento y la renovación total de la mente por el Espíritu Santo de Dios.

NUESTRO PROPÓSITO
  1. Adorar a Dios

  2. Ministrar al Prójimo

  3. Evangelizar al Mundo

  4. Conformar la Iglesia

  5. Discipular a los Creyentes

NUESTRO CREDO

Creemos en el poder transformador del amor de Dios, por medio de Su Hijo, en el poder del Espíritu Santo.

MINISTROS DE CULTO

Nuestra Cabeza es Cristo, sabemos que hay alto sobre alto, creemos que toda persona debe estar sujeta a autoridades constituidas por Dios y reconocidas por los hombres

MINISTROS DE CULTO

Gustavo Martínez Lira

Pastor Tierra Deseable El Venado

Ingeniero en Computación, UNAM

Master en DIrección de Empresas, IPADE

Graduado del Instituto Bíblico ESPANA Pachuca, Cristo para las Naciones

Sandra Calderón Franco

Pastora Tierra Deseable El Venado

Lic. en Pedagogía, UNAM

Ponciano Bautista Hernández

Pastor Tierra Deseable Cuxhuacán

Molango, Hidalgo

Anastasio Trinidad Hernández

Pastor Asistente Tierra Deseable Cuxhuacán

Molango, Hidalgo

Jacob Matías Medina

Pastor Tierra Deseable Rancho La Unión

Lolotla, Hidalgo

Miguel López Vergara

Consejero Espiritual

Graduado en Cristo para las Naciones, Dallas, TX

Graduado en Artes

Universidad de Arizona

A la edad de 20 años experimenté un encuentro personal con Jesús, en ese entonces tenía un gran vacío en mi corazón, con una gran auto-devaluación. No me sentía capaz de salir adelante, todo me parecía incierto y desde mi punto de vista yo era la persona con más probabilidades de fracasar en este mundo. Gustavo Gamboa, uno de mis profesores en la Universidad, me habló de Cristo y de repente mi vida comenzó  a cambiar. El vacío en mi interior se llenó por el profundo amor de Cristo hacia mí. Durante más de 20 años he visto la gracia de Dios y Su poder restaurador en mi vida. Él perdonó mis pecados y le dio certeza y dirección a mi existencia. Estoy convencido de que lo que Dios hizo en mí lo puede hacer en otras personas y creo que conocer a Dios es lo más valioso que a alguien le puede suceder. Mi llamado es hablar de lo que Cristo hizo en mi vida. Deseo ver muchas vidas rescatadas por Jesús: niños librados de la maldad, jóvenes restaurados en sus corazones, mujeres y hombres transformados por el poder de Dios. El llamado de Dios a mi vida es a predicar Su Palabra, ayudar a que otros le conozcan:  un Dios, un mensaje, una persona a la vez. Ese es mi llamado, ¿cuál es el tuyo?

Gustavo Martínez Lira

Vivo en una comunidad pequeña, en la sierra de Hidalgo. En medio de montañas y cerros se encuentra mi comunidad llamada La Unión que cuenta con sólo 80 habitantes. En medio de ella se encuentra un templo de piedra, donde nos reunimos algunas familias a adorar a Dios.

Servir  a Dios ha sido de mucha bendición para mí, mi familia y la Iglesia. Creo que Dios nos ha llamado para adorar Su grande Nombre y traer a las personas que aún no creen a los pies de Cristo. Aunque no ha sido fácil el camino, se que no habrá nada que nos separe del amor de Dios en Cristo Jesús.

Jacob Matías Medina

CREDO

Las Sagradas Escrituras: 

Creemos en la inspiración divina y plenaria del Espíritu Santo a los escritores originales de los sesenta y seis libros de la Biblia, la Palabra de Dios, y que ella revela todo lo que Dios nos quiso decir acerca de Sí mismo, Su corazón, Su propósito y Sus decretos, así como Su voluntad para el hombre, por lo tanto la Biblia es la autoridad suprema y final en todos los asuntos de fe y conducta de los creyentes en Jesucristo. (Sal. 19: 7-10;  119; 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21; Judas 3).

La Deidad:

Creemos en un solo Dios, el único viviente y verdadero, quien es infinito en su ser y perfecciones; un Espíritu purísimo e invisible, sin cuerpo, sin miembros y sin pasiones, que es inmutable y justísimo, eterno, incognoscible racionalmente, omnipotente, omnisciente, omnipresente, santísimo, libre, absoluto, que hace todas las cosas por su voluntad y para su gloria según su propio consejo, infinitamente amoroso, benigno y misericordioso, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, es galardonador de los que le buscan, justo y temible en sus juicios, y quien de ninguna manera tendrá por inocente al culpable.  Dios posee en Sí mismo y  por Sí mismo toda vida, bondad, y bienaventuranza, y es suficiente para todo, en Si mismo y por Si mismo, no teniendo necesidad de ninguna de sus criaturas que El ha hecho, ni derivando ninguna gloria de ellas. El es la fuente de todo, de quien, por quien y para quien son todas las cosas, tiene el más soberano dominio sobre todo lo creado y hace Su voluntad sobre toda la creación, ante su vista todas las cosas están abiertas y manifiestas. A Él son debidos todo culto, adoración, servicio y obediencia tanto de los ángeles como de los hombres. Existente en  la eternidad en tres personas – Padre, Hijo y Espíritu Santo- siendo los tres coeternos en su ser, idénticos en su naturaleza y sustancia, iguales en poder y gloria, teniendo los mismos atributos y perfecciones, El Padre no es de nadie, no es engendrado, ni procede de nadie, el Hijo es engendrado del Padre, el Espíritu Santo procede eternalmente del Padre y del Hijo; el Padre es primordialmente creador y sustentador de todo, el Hijo es primordialmente redentor de la creación y el Espíritu Santo es primordialmente santificador de los creyentes. (Gn 17: 1; Dt. 4: 15-16; 6:4; Ex. 3: 14; 34: 6, 7;  1 Re. 8: 27; Neh. 9: 32-33; Job. 11: 7-9; 22: 2-3; 26: 14; Sal. 5: 5-6; 90: 2; 115: 3; 145: 3, 17; 119: 68;  Pr. 16: 4;  Is. 6;:3; Jer. 10: 10; Dn. 4: 25, 35; Nah. 1: 2-3; Mt. 3: 16-17; 28: 18-19; Jn.1: 14, 18;  4: 24; 5: 25; 15: 26;  1 Ti. 1: 17;  Lc. 24: 39; Hch. 7: 2; 14: 11, 15; 17-18: 24-25; Ro. 11: 33-34, 36; 16: 27; 1 Co. 8; 4-6; 2 Co. 13: 13-14; Ef. 1: 11; 1 Tes. 1: 9; 1 Ti. 6: 15; He. 4: 13; 11. 6;  Stg. 1: 17; 1 Jn. 4: 8; Ap. 4: 8, 11; 5: 12-14 ).

La persona y la obra de Cristo:

  • Creemos que el Señor Jesucristo, es la segunda persona de la Trinidad, es el Hijo eterno de Dios, el cual decidió hacerse siervo con forma de hombre, sin dejar de ser Dios, habiendo sido concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María para que Él así pudiera revelar a Dios y redimir al hombre pecador. (Jn. 1:1,2,14,18; 5: 20; Lucas 1:35; Fil. 2: 6; 1 Jn. 5: 20; Gal. 4: 4; Col. 2: 9; 1 Tim. 3: 16;  He. 2: 17; 4: 15 ).

  • Creemos que el Señor Jesucristo realizó nuestra completa redención por su muerte en la Cruz como sacrificio representativo, único y suficiente, propiciatorio, y sustitutivo; que esa redención se aseguró y se probó por medio de su resurrección literal y física. Que su sangre nos limpia de todo pecado y por él tenemos la vida eterna. (Jn. 3:16; Ro. 3:24; 5: 8-10, 19, 34;  Fil. 2: 8; 1 Pe. 2: 24; 3: 18; Ef. 1:7 Ga. 4: 4-5; He. 9: 14; 10: 14).

  • Creemos que el Señor Jesucristo ascendió al cielo y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre donde, como nuestro Sumo Sacerdote ahora realiza el ministerio de único mediador, representante, intercesor y abogado. (Hch. 1:9-11; Ro. 8:34; 1 Ti. 2:5; He. 1:3; 6:19-20; 7:24; 9:24).

  • Creemos que el Señor Jesús regresará por su Iglesia para vivir con Él por la eternidad. (1 Tes. 4: 14-17; 1 Cor. 15; Ap. 1: 7; 20; 1-10; 11-15; 21: 1-8; 9-27 y 22).

La persona y la obra del Espíritu Santo:

  • Creemos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, poseyendo en Sí y por Sí mismo la naturaleza, sustancia y atributos de la deidad; por lo tanto confesamos que El es  Dios. (Jn. 14: 16; Hch. 5:3-4; 2 Cor 13:14; Ef. 4: 30; ).

  • Creemos que el Espíritu Santo es enviado por el Padre y por el Hijo, para  la regeneración y santificación de la Iglesia, bautizando a todos los creyentes en el cuerpo de Cristo, habitando en todos ellos, y sellando a todos ellos hasta el día de la redención. (Jn. 14. 26; 15: 26; Ro. 8: 9; 1 Cor. 6:11; 12:12-14; Ef. 1:13-14).

  • Creemos que toda persona no regenerada, al momento en que ponga su fe en Cristo como su Señor y Salvador recibirá inmediatamente el Espíritu Santo, pero durante su vida también experimentará el Bautismo o llenura del Espíritu de Dios y constantes manifestaciones de Su poder a través de su vida mediante señales, prodigios y maravillas. (Mt. 3: 11; Hch. 2: 1-13; Ro. 8:9: 15: 16; 1 Cor. 3:16; 6:19; Gá. 4:6; 1 Tes. 4:8).

  • Creemos que El convence al inconverso de pecado, justicia y juicio en Jesús, que regenera al nuevo creyente y lo bautiza en el cuerpo de Cristo,  que El inspiró a los 40 escritores de la Biblia, por lo que el mensaje de las Sagradas Escrituras es Su propio mensaje, por eso, El es el maestro divino que guía a los creyentes a toda la verdad;  el Consolador y acompañante del  creyente en su peregrinar en ésta tierra,  el que guía a la Iglesia como un solo cuerpo.

  • Él soberanamente en nuestro tiempo y hasta el regreso de Cristo Jesús, da y dará dones espirituales a los creyentes y los constituye en ministros del Nuevo Pacto, en ministerios tales como Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros y otros más descritos en Su Palabra, todos ellos trabajan coordinadamente  en comunión para la edificación y madurez del cuerpo de Cristo. (Juan 16: 7-15; 1 Corintios 12:4-7; Ro. 8: 1-27; 12;  Efesios 4: 7-16; 5:18; 2 Pe. 1: 20-21.).

La corrupción de la humanidad:

Creemos que el hombre fue creado en imagen y semejanza de Dios pero por el pecado de Adán y Eva la raza entera cayó, fue separada de Dios y heredó una naturaleza pecaminosa, siendo totalmente apartado de su diseño y propósito original. El hombre por sí mismo es totalmente incapaz de remediar su condición y acercarse a Dios; el único camino para hacerlo es a través de la gracia de Dios. (Gn: 1:25-27; Ro. 3:22-23; 5:12; Ef. 2:1-3,12).

La Salvación:

Creemos que la Salvación es un don de Dios, llegando al hombre pecador por gracia y siendo recibido por el hombre solamente por fe personal en el Señor Jesucristo, quien realizó la completa redención por su muerte sustitutiva y el derramamiento de su sangre preciosa. (Jn. 3:18; Gá. 2:16; Ef. 1:7; 2: 8-9; Fil. 3: 4-9; Ti. 3: 5; 1 Pe. 1: 18,19).

La Santificación:

Creemos que la santificación es una separación del creyente para Dios (Jn. 17:17,19). Consiste en tres pasos en la vida del creyente:

  1.  Posicional: Cada creyente, por el hecho de estar “en Cristo”, así participando en todo lo que Él es, está completo ante Dios. (1 Cor. 1:2,30; 6:11; Heb. 10:10,14).

  2. Progresivo:  sin embargo, cada creyente, ya que retiene una naturaleza pecaminosa, vive en una presente condición de estar imperfecto al mismo grado que no haya apropiado el Poder del Espíritu Santo para vivir la vida cristiana. Por eso, cada creyente necesita una santificación progresiva, creciendo en la gracia hacia la madurez espiritual. (2 Cor. 3:18; 7:1; Ef. 4:24; Heb. 12:10).

  3. Final: cada creyente será en todo y completamente santificado cuando vea al Señor y sea hecho como Él es. (Ro. 8:29; Ef. 5:25-27; 2 Cor. 3:18; 1 Jn 3:2).

La Iglesia:

  1. Creemos que la Iglesia Universal, la cual es el Cuerpo y la Esposa de Cristo, es un organismo espiritual que se compone de todas las personas que hayan nacido de nuevo, habitando así en ellos el Espíritu Santo. Por lo cual un templo no es un edificio, sino el cuerpo del cristiano y la iglesia tampoco es un edificio, sino el grupo de creyentes en una localidad. La iglesia tampoco es una institución humana, sino la familia de creyentes que promueve el reino invisible de Dios. (Ef. 1: 22-23;  1 Cor. 12: 12-14; Ro. 12: 5; Mt. 16:16-18; Hchs. 2: 42-47).

  2. Creemos que el establecimiento y la continuación de la iglesia local es enseñado y definido claramente en el Nuevo Testamento, siendo compuesto solamente de creyentes.(Hchs. 14; 27; 20: 17; 1 Ti. 3: 1-13; Ti. 1: 5-11; He. 10: 25). Reconocemos que el antecedente histórico para la reunión de la iglesia local ha sido el primer día de la semana (Jn. 20: 19 y 26; Hchs. 20: 7).

  3. Creemos que la iglesia local tiene derecho de autogobernarse y administrase en sus asuntos internos, pero como parte del cuerpo está bajo la cobertura espiritual – fraternal de los ministros (Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros) que Dios ha puesto para cuidar su vida y desarrollo espiritual, los cuales supervisarán, aconsejarán, orientarán, enseñarán e instruirán y en su caso aplicarán exhortaciones, reprensiones y disciplina en las congregaciones locales y sus ministros, creemos que la máxima autoridad es Cristo, y que es Bíblico que  las iglesias cooperen las unas con las otras contendiendo por la fe y la propagación del Evangelio. (Mt. 16: 18; 18: 15-20; Hch. 2: 41-42; 6: 5-6; 14: 23; 15: 22-23; 20: 17-28; 1 Cor. 5: 11; 6: 3; 11: 2; 12: 4,8,11; Ef. 1: 22-23; 4: 11-12; 5: 23-24; 1 Tim. 3: 1-7; 8: 13; Col. 1: 8; 1 Pe. 5: 1-4; Jud. 3, 4; 2 Cor. 8: 23-24; Mal. 3: 10; Lev. 27: 32.)

 

El Bautismo:

Creemos que el bautismo Bíblico es la inmersión en el agua del que tenga fe en Cristo, hecha en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Creemos que el bautismo en agua es un mandamiento por lo cual todos los nuevos creyentes en obediencia deben ser bautizados, también creemos que es un símbolo de nuestra muerte al pecado y nuevo nacimiento, por lo que el nuevo creyente en un paso de Fe se bautiza creyendo que esta verdad espiritual de muerte y vida es simbolizada en este acto. También creemos que es un paso de testimonio público de nuestra Fe, por lo cual cada nuevo creyente se bautiza para testificar que ha creído en Cristo Jesús como su Señor y Salvador y de esa forma tiene entrada en la membresía de la iglesia local (Mt. 3: 1-2; 6: 16; 28: 19-20; Mr. 1: 9; Jn. 3: 23; Hch. 24: 1-42; 8: 12, 36-39; 16: 31- 33; 18: 8; Ro. 6: 3-5; Col. 2: 12; 1 Pe. 3: 21).

 

La Cena del Señor:

Creemos que la Cena del Señor es una  Celebración Memorial, consta de cierta provisión de pan y vino (jugo de uva) que representa el Cuerpo y la Sangre de Cristo y que de ella participan los miembros de la Iglesia, recordando la muerte y resurrección del Señor Jesús, su sacrificio, también la Cena del Señor es para anunciar la Segunda vendida de Cristo. (Hch. 2: 41-42; 1 Cor. 11: 23-34; Mt. 26: 26-29; Mr. 14; 22-24; Lc. 22: 7-20).

 

Las Ofrendas y Los Diezmos:

Creemos que la única manera Bíblica de sostener la obra de Dios es por los diezmos y las ofrendas, que el cristiano debe dar “según haya prosperado”, con alegría y con acción de gracias, considerando que es su privilegio sostener ésta gran obra, y recordando que su obediencia trae mayor bendición para él y los de su casa. (Gn. 14: 20; 18: 22; Lv. 27: 30; 1 Crón. 29: 11-14; Pr.3: 9-10; 2 Cor. 8: 1: 4-7; 9: 6-8; 1 Cor. 16: 2; Mal. 3: 8-11; Hch. 4: 34-35,37.).

 

 

La Santidad:

Creemos que la palabra de Dios enseña la santidad individual, la separación de todo pecado y práctica mundana que daña la comunión con el Señor, como el testimonio de los hijos de Dios ante el mundo. El creyente debe separarse de las obras de la carne las cuales son manifestaciones del “viejo hombre” (Ef. 4: 22) y  procurar andar en el Espíritu, con el fin de perfeccionarse y  agradar a su Señor.

 

La obra misionera:

Creemos que la única esperanza de salvación es Cristo y la comisión de evangelizar al mundo fue dada a la Iglesia y que esta comisión incluye: “el hacer discípulos”, “bautizarlos” y “enseñarles”, que guarden todas las cosas que Él mandó según los evangelios. Creemos que la obra misionera es un esfuerzo colectivo y de compañerismo donde miembros e iglesias trabajan juntas, tienen la responsabilidad de orar, testificar en las casas, pueblos y hasta lo último de la tierra. (Mt. 28: 18-20; Mr- 16: 15; Jn. 20: 21; Hch. 1: 8; Ro. 10: 13-15).

 

El Gobierno Civil:

Creemos que existe el Gobierno Civil por disposición divina para los intereses y el buen orden de la sociedad humana, y que le debemos obedecer a través de sus leyes, y orar por los magistrados y gobernantes, honrándolos en conciencia y obedeciéndolos de hecho, así como venerando a los símbolos patrios: La Bandera, el Escudo e Himno Nacional.  (Ro. 13: 1-10; 2 Sam. 23: 3; Ex. 18: 21-22; Ti. 3: 1; 1 Pe. 2: 13-14,17; Hch. 4: 19-20; 23: 5; Dn. 3: 17-18; Mt. 10: 28; 22: 21; Fil. 2: 10; Sal. 71: 11).

 

La personalidad de Satanás:

Creemos que es un ser creado, del más alto rango de seres angelicales; que pecó por soberbia,  haciéndose el autor del pecado y la causa de la caída del hombre, que será castigado eternamente en el lago de fuego. (Gn. 3: 1-19; Is. 14: 12-17; Mt. 4: 2-11; 1 Pe. 5: 8-9; Ap. 20: 10).

 

La Segunda Venida de Cristo:

Creemos que la consumación de la historia humana se iniciará con la Segunda Venida de Cristo a la tierra, de la misma manera como se fue: en persona, sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria; que introducirá el reino milenial, atará a Satanás y lo arrojará al abismo; quitará la maldición de sobre toda la creación, cumpliendo sus promesas a la nación de Israel y realizando sus propósitos eternos; que llenará la tierra del conocimiento de Dios. (Is. 11: 4-9; Ez. 37: 21-28; Zac. 14: 4; Ro. 8: 19-23; 11: 25-27; Ap. 20:1-3).

Sandra Calderón Franco

Pastora Tierra Deseable El Venado

Lic. en Pedagogía, UNAM

ACERCA DE NOSOTROS

Cumplimos la Gran Comisión para honrar el gran mandamiento.

CONTÁCTANOS

TEL. 771-710-7455

 

Privada Ignacio Zaragoza 400-S

El Venado, MIneral de la Reforma, Hidalgo, México CP 42185.

 

tierradeseable@prodigy.net.mx

  • Facebook Social Icon
  • SoundCloud Social Icon

© 2023 by HARMONY. Proudly created with Wix.com